Musô Jikiden Eishin Ryû iaijutsu Komei Jyuku es un koryû (escuela antigua) fundada entre la Era Eiroku (1558-1570), la Era Genki (1570-1573) y la Era Tenshô (1573-1592) por Hayashizaki Jinsuke no Shigenobu. Según la mayoría de los especialistas y estudiosos de la historia japonesa, fue la primera escuela en especializarse en el arte del iaijutsu (arte del desenvaine del sable japonés) , articulándolo y ordenándolo. Musô Jikiden Eishin Ryû procede del feudo de Tosa, de la familia Yamauchi en la línea de Tôkyô y está reconocida por la Nihon Kobudô Kyôkai bajo el liderazgo del 21º sucesor legítimo de la escuela Sekiguchi Takaaki Komei sensei. Las clases en los dôjô están dirigidas por el representante para España de esta escuela, Sekiguchi Kenryû, quien ha sido autorizado a enseñar y transmitir estas enseñanzas samurai del feudo de Tosa.

Ryôen Ryû naginatajutsu está liderada por Shimizu Nobuko sensei. Centrándose en el manejo de la naginata (alabarda japonesa) y el tantô (puñal) de Jikishinkage Ryû bajo los conocimientos adquiridos de la 17º sôke Toya Akiko sensei, que le concedió 8º Dan Hanshi a Shimizu sensei. También se estudian formas de etiqueta y protocolo derivadas de Ogasawara Ryû reihô y transmitidas por el 32º sôke Ogasawara Tadamune sensei, que le concedió a Shimizu sensei el Menkyô Kaiden así como el nombre de Ryôen. Las clases en los dôjô están dirigidas por el representante para España de esta escuela, Ryôen Ryûko, quien ha sido autorizado a enseñar y transmitir estas enseñanzas.

sábado, 17 de julio de 2010

SEMINARIO DE MUSO JIKIDEN EISHIN RYU YAMAUCHI-HA KOMEI JUKU EN VALOGNES. POR: ANDRÉS RODRÍGUEZ PATIÑO.

Seminario de Muso Jikiden Eishin Ryu Yamauchi-ha Komei Juku en Valognes, Mormandía, del 13 al 15 de Julio de 2010.


Breve curso pero muy intenso el que tuvo lugar en el pintoresco pueblo normando de Valognes a mediados de Julio, al que asistimos como única representación española Marcos Sala y yo mismo.
Es difícil recordar los detalles (las poco más de 4 horas que dormíamos al día no ayudan a la memoria a largo plazo), pero nuestro viaje comenzó el lunes 12 tras un vuelo matutino al aeropuerto de Tillé, correspondiente traslado en bus a Paris, almuerzo en un Chino (lo único disponible a esas horas) y de allí a la estación de tren de Charles de Gaulle, dónde nos encontramos con Sekiguchi Takaaki sensei y Minori san para compartir tren camino a Cherburgo, desde donde nos llevó en coche la incombustible Minori hasta Valognes, en concreto a la hospedería de un convento Benedictino en la que por fin nos acomodamos en sus acogedoras estancias (de mano de la entrañable monja guardiana) a eso de la medianoche para afrontar la práctica que comenzaría a las 5 de la mañana. Un día movido.


El seminario comenzó (en plena noche) en un complejo deportivo municipal con apenas media docena de asistentes (las fechas no favorecían una asistencia masiva) con una sesión de 3 horas antes de desayunar (sí, suena duro, pero las más de 12 horas diarias de práctica resultaron bastante llevaderas) repasando las formas de Okuden Tachiwaza, centrándonos, tras el suculento desayuno dispuesto por Minori, en Sodome, Saotome y variaciones en katate. La comida y cena tendría lugar en la abadía, y no desmereció en absoluto.


Tras la incorporación de Phillippe y Natalie, llegados a la mañana desde Savigny, en la tarde y noche se dedicó un tiempo al manejo de la naginata (no estaba programado, pero el énfasis de Sekiguchi sensei en la equivalencia del manejo de las dos armas nos llevó a ello) y una buena sesión de Tachiuchi no Kata.


El miércoles comenzó con los waza de la serie Tatehiza no Bu (Hasegawa Eishin Ryu) estudiando a fondo las formas Ukigumo (momento en que Marcos tuvo que marcharse de vuelta a Madrid, dejándome sólo ante el peligro; es broma, la convivencia es magnífica) y Oroshi, con aplicación libre por parejas de esta última. Continuamos el día con la serie Okuden Iwaza, variaciones (siempre presentes en la enseñanza de Sekiguchi sensei) y más naginata. Para la cena las monjas nos prepararon una cena especial de despedida, tras sacarnos unas fotos de recuerdo. El cuerpo empezaba a acusar el castigo de la intensa práctica propia de la Komei Juku.


El último día nos centramos en Seiza no Bu, con henka waza de Tsukekomi y Tsukikage, y las primeras kata de Tsumeiai no Kurai, esta vez en Tachiwaza. El seminario se cerró con la entrega de certificados de asistencia habitual, y nos fuimos corriendo Minori san, Sekiguchi sensei y un servidor en un último traslado en coche a los aeropuertos correspondientes (Minori me hizo el gran favor de acercarme al aeropuerto de Paris Beauvais-Tillé) en el que tuve de nuevo ocasión de compartir viaje con el maestro.

En resumen, la práctica fue excelente, provechosa e intensiva, la compañía entrañable, la comida apetitosa y el alojamiento formidable; un curso muy intenso ("lo bueno si breve dos veces breve" o ¿cómo era...?) del que me llevo un grato recuerdo y una magnífica caligrafía para el dojo de puño y letra de Sekiguchi sensei.

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